12/10/08

Requiem

Para mí llorar ante la muerte es un instinto, algo que no puedo evitar, algo que hago cuando recuerdo, y no por que quiera hacerme el macho, sino por que la muerte no me afecta tanto como a otras personas y menos cuando es la muerte de una persona alejada de mí.

Mi abuelo murió hace 34 años, ni siquiera lo conocí, aunque siemrpe estuvo presente en mi mente y mi existencia a través de lo que mi padre y mis tíos y todo mundo que lo conoció (que en verdad era la mitad del mundo) me platicaban, un hombre muy alto y muy querido, a quien siempre quise conocer y a quien siempre quise tener a mi lado, y a veces cuando pienso en él o lo siento muy cerca se me salen las lágrimas; sin embargo había otro factor en mi vida que me lo recordaba, mi tío Kurt, uno de los hermanos de mi abuelo -que aun sobrevive quien por motivos de amores se convirtió en mi bisabuela matera, Lucha- él a pesar de estar en otra ciudad y de verlo una vez al año, siempre fue una imagen que me hacía sentir que mi abuelo alguna vez pasó por lo que yo paso, vivió lo que yo vivo y sintió lo que yo siento.

Hoy falleció mi tío Kurt, después de no estoy seguro de que tanto, sólo puedo evocar la imagen de un cigarro que estuvo siempre en su boca, aún cuando ya necesitaba un tanque de oxígeno, y tengo entendido que partió de una forma muy tranquila.

Mis padres ya se fueron al DF, me encargaron al perro, a mi hermana, que la lleve a la escuela qu ela recoja, bla, bla, bla. Justo cuando se fueron me cayó el veinte de que ya no sería en casa del Tío Kurt donde se festeje el recalentado de las Navidades que paso en Capital, y que ya no me saludaría con ese cariño y esa voz rasposa y esos tosidos representativos en cada reunión de los Thomsen-Saenger o Saenger-Thomsen o cualquiera de esos líos familiares. Con ese veinte entendí también como a pesar de casi no ver a mi tío era la imagen de que mi abuelo estaba ahí, con nosotros y había estado, e iba a estar, la imagen del cariño que me habría tenido mi abuelo y el orgullo que habría sentido de mí, como todo abuelo, con el simple hecho de existir.

Cuando me di cuenta de eso lloré. A pesar de que la muerte no es la gran cosa para mí, a pesar de que yo sabía que era su tiempo de partir, debo aceptar que cuando alguien se va, perdemos algo, pero también ganamos. Ganamos un recuerdo, que cuando muere alguien, si recuerdo se consolida, se cierra, se funde y se convierte en nosotros.

Ahora sí me puse muy cursi, pero ya qué XD soy geliz

El Mapache los saluda
Mats

4 comentarios:

Brenda dijo...

Exactamente eso me acaba de suceder. Ayer murió un tío abuelo que brevemente vi dos veces cuando tenía cancer. Sin embargo, no murió de cancer. Su esposa no quería que un doctor lo viera. Hoy mis padres ya estan de camino al funeral. Yo no he querído saber mucho, y hoy no he ido al funeral. Cruel? No. Simplemente no es lugar donde deba estar.
Max, entiendo tu sentir aque quizás nunca me haya encontrado en una situación así. Ahora que tu tío Kurt no está, hay un espacio un recuerdo en tu mente pero la materia se ha ido y ahora tendras que vivir sólo con el recuerdo de que un día lo sentiste ahí y ahora ya no está. Pero esto es un ciclo que se debe cumplir porque si no lo hicieramos, de qué serviría nuestra existencia?!

Lucia! ^^ dijo...

ahora si ek no c ke decirte... a mi la muerte me afecta demasiado pero siempre trato de ke no lo haga... jamás me dejo que algo me importe demasiado como para sentir gran dolor al perderlo y eso lo comence a hacer desde ke perdia mi abuelo... asi que ... lo siento mucho max

leo a secas dijo...

chale carnal... lo siento mucho...
pero...
ánimo... la vida sigue !

Mats dijo...

Ch... todos me habla como si estuviera depre XD en vdd lo q más me molesta es el hecho de que no pude ir al funeral, pues amo los funerales...

No me pegó tanto (: en serio, sólo lo q plasmo aquí

pero gracias =D